El Toromiro
(Sophora toromiro) en peligro de extinción

Esta isla de Chile, ubicada a 27°
7′ 10″ S, 109° 21′ 17″ W, frente a las costas de
Caldera, región de Atacama; pertenece administrativamente a la región de
Valparaíso. Se encuentra en la Polinesia,
algunos historiadores plantean que su población nativa es de
origen polinésico, aunque también hay versiones que le dan un origen
preincaico.
La Isla denominada por su población como Rapa
Nui, fue bautizada como Isla de Pascua, porque su descubrimiento para la
cultura occidental se produjo cuando el
Almirante Jakob Roggeveen arribó a la isla en Pascua de Resurrección.
Rapa Nui tiene forma triangular y
en cada uno de sus vértices se encuentra un volcán; de clima tropical fresco,
es decir, los inviernos presentan temperaturas frescas, sin heladas. Estudios
botánicos han demostrado que la isla estaba cubierta de bosques con árboles
altos, se cree que la población originaria taló el bosque de palmeras nativas,
convirtiéndola en un terreno árido y baldío.
Un claro ejemplo de la
dilapidación hecha a la flora nativa isleña, es la del Toromiro (sophora
toromiro), arbusto endémico de tres metros de alto, en que el tronco principal
puede alcanzar 50 cm. Hoy en día
declarado especie en peligro de extinción,
no es posible encontrarlo en estado silvestre; se sabe que el último
arbusto encontrado naturalmente fue visto hace 30 años, pero desapareció al ser
utilizado como leña.
La sobrexplotación del Toromiro
cuya madera dura y de color rojizo fue ampliamente utilizada en la construcción, para utensilios domésticos y
especialmente en usos rituales como la creación de pectorales y estatuillas de
moais en artesanía. Así también existen
datos que demuestran que sus hojas y
troncos sirvieron como alimento para el ganado introducido en la isla, todas
estas actividades causaron la extinción de la planta en ambiente natural. Sólo
algunos ejemplares lograron sobrevivir, los cuales fueron hallados en cultivos
localizados en muy pocos lugares del mundo.
La CONAF (Corporación Nacional
Forestal) y el Jardín Botánico de Viña
del Mar realizan un programa para la recuperación y conservación de esta
especie que se creía extinta. Afortunadamente,
algunas semillas recolectadas en el viaje de expedición hecho por Thor
Heyerdahl, 1955- 1956, en el área
cercana al volcán Rano Kau, fueron recuperadas en los jardines botánicos
europeos de Gotemburgo, Suecia y el de Bonn y München, en Alemania. De allí se
extrajeron semillas para ser clonadas y comenzar la reproducción de la especie.
Resulta paradójico que una
especie endémica de Rapa Nui deba su existencia y recuperación a cultivos que
se encuentran a miles de kilómetros de su hábitat natural, y que indudablemente gracias a ellos es posible
alejar la amenaza de que el Toromiro se convierta solo en un registro de estudios científicos limitados
al hallazgo de una pocas especies conservadas en lugares de exhibición.
Los científicos realizaron una
clonación de las semillas encontradas en Europa y en el jardín botánico de Viña
del Mar, logrando recuperar semillas madres que fueron comparadas con la
especie que se encuentra en el Museo de Historia Natural, arrojando registros
genéticos en su ADN similares por lo que se pudo iniciar la reproducción del
Toromiro endémico de la isla.
El programa de recuperación y
conservación se implementó con el “Plan de Conservación del Toromiro”,
comenzando con “el huerto semillero
clonal” que tuvo que certificar que las semillas correspondían en un 100% a la
“Sophora Toromiro” y luego enviarlas a
Pascua.
Los primeros intentos de recuperación en el hábitat natural del
Sophora Toromiro, fueron infructuosos, en 1995 se llevaron 150 árboles, pero no
lograron sobrevivir. Las causas son
varias, por ejemplo, no se consideraron las condiciones necesarias para
que esta especie delicada y frágil contara con agua y sombra suficiente, además la raíz
crece por la interacción con un hongo que dado el proceso de
desertificación de la isla, casi no existe y por último, la plantación se
realizó en lugares abiertos y este árbol precisa de espacios protegidos. Para no volver a cometer estos
errores, el jefe del Departamento de Genética de la facultad de Ciencias
Biológicas de la UC. Patricio Arce, no es partidario de apresurar el proceso
para su reintroducción, según él, ésta
debe ser cuidadosamente preparada.
"Por primera vez (desde
1956) Isla de Pascua tiene sus propios Toromiros. Se está trabajando de manera
interna, colaborando con Conaf en la reintroducción", dice la arqueóloga
Sonia Haoa, secretaria técnica del Consejo de Monumentos Nacionales y miembro
de la Fundación Mata Ki Te Rango, quien hace 20 años trabaja en este proyecto.
Finalmente, para completar la
reinserción del Toromiro fueron enviados arbustos desde la ciudad jardín de un
metro y medio al vivero de Mata Veri de la isla, que se ha encargado de plantar semillas cercanas al volcán Rano Kau,
donde alguna vez creció la planta madre. En este programa de recuperación y
conservación, las plantas son monitoreadas y revisadas semanalmente por el
equipo de Mata Ki Te Rangi y personal de Conaf, quienes un día al la semana observan y llevan un registro de
estos ejemplares.
A su vez, se implementó un plan de educación a la
población isleña y a los agricultores
acerca de las condiciones de suelo, humedad y sol que necesita el Toromiro.
La recuperación de especies endémicas, como lo
es el Toromiro avanza sin problemas según lo señala la jefa provincial de Conaf
Ninoska Cuadros: "A la fecha ya han sido repartidas por la isla 130
plantas, en parques, hogares y zona urbanas", permitiendo a los pascuenses
recuperar un hito histórico de su patrimonio natural.
En conclusión, este programa es un
compromiso que debería prolongarse hasta
recuperar la última especie en peligro de extinción, sin tener un tiempo
límite, pero junto con esta acción, debe ir en paralelo una mentalidad
ambiental internalizada en la población, a través de programas educativos para
respetar los ciclos de la naturaleza y de todos los seres vivos y paisajes con
los que coexistimos e interactuamos en este sistema frágil y hospitalario
llamado planeta Tierra, afín de evitar la extinción de especies que sustentan
el equilibrio natural de la vida y no llegar a situaciones límites que
destruyen ecosistemas que, de manera paulatina pero progresiva, amenazan
también la existencia de la humanidad.
Bibliografía
